El sueño congelado❄️

El sueño congelado❄️

Eran las 5 y media de la mañana. Y nevaba.

Había empezado a nevar desde por la noche y, la intensidad era tal, que las calles estaban repletas de blanco, y en el paisaje no podía casi diferenciarse apenas unos hogares de otros.

Cuando María despertó a las 7 de la mañana para ir a clase, se dio cuenta de la sorpresa que le esperaba fuera de casa…

Había soñado con que nevase de esa manera, desde que era pequeña. Pero en su ciudad nunca ocurría…

Así, cuando vio la espesura que tenía esa blanca capa que cubría cada rincón de la ciudad, se puso a gritar de alegría como hacía mucho no lo hacía.

María era una chica que siempre iba con prisa, y que desde hace mucho tiempo había dejado de preocuparse por ella, y por lo que quería, para dedicarse a cosas que no le llenaban lo suficiente, ni la motivaban.

Pero la noche anterior, la chica que parecía ser feliz, a ojos de los demás, pero que realmente no lo era, se había ido a la cama con una gran sonrisa, después de haber decidido seguir formándose en aquella carrera que años atrás tuvo que dejar, por contratiempos inoportunos.

Fueron pasando los días, y la nieve no dejaba de caer.

A María le gustaba pensar, cuando observaba la nieve desde la ventana de la cocina cada mañana, que ésta era azúcar, que una pequeña criatura se dedicaba a espolvorear desde el cielo cada noche.

De repente, todo tuvo sentido. No existía ninguna criatura, era la propia María la que cada vez que se sentía realmente feliz y motivada con lo que realizaba, hacía que nevase.

Su gran sueño se hacía realidad, a la par que luchaba por llevar a cabo el otro sueño (el de estudiar su vocación), que siempre se le había resistido.

Todo era realmente mágico. Aunque algunos vecinos, decían haber visto algo, correteando los tejados alguna que otra noche…

Sueños invisibles

Sueños invisibles

Aquel día, era uno de esos húmedos y nublados.

La gente paseaba por la calle, bajo sus paraguas, concentrados en lo que habían hecho en el trabajo, qué harían al llegar a casa, o el documento que tenían que mandar al jefe, antes de medianoche.

Todos pasaban por el mismo banco, algunos corriendo y, otros haciendo tiempo mientras era la hora para que llegase su cita.

Todos tenían prisa, ganas de llegar a casa, trabajo, asuntos personales…

Pero Julio tenía algo que todos ellos, no se habían parado a tener: un sueño.

Julio, el hombre que había hecho de ese banco de la calle su hogar, sólo soñaba con conseguir una sola cosa, para poder hacer feliz a su hija para toda la navidad: poder comprar el juguete que había visto ésta, anunciar desde hace años, en las tiendas de juegos para niños.

La gente de la calle era ajena a aquel hombre y, él los observaba cada día, deseándoles de corazón que cada uno de ellos cumpliesen aquellos sueños, los cuales no se habían parado a pensar, debido a  sus ajetreadas vidas.

Julio deseaba que al igual que esas personas, sólo tenían que desear algo para poder conseguirlo, llegase un día en que él también pudiese.

SuerteJulio.

Los sueños pueden hacerse realidad si crees en ellos.🍀

Esta entrada va dedicada a cada una de esas personas que viven en la calle y, que pasan desapercibidos por la gente.

Esas personas que parecen invisibles a los ojos de los demás.

Porque en esta época del año y en todas, merecéis que vuestra situación cambie.

De esta forma, el problema de las personas sin hogar, al menos aunque sea por un momento, puede hacerse palpable y, dejar de estar oculto.